SAN BLAS

FIESTAS EN HONOR A “SAN BLAS”

La transición de la niñez a la mocedad dependía mucho de las necesidades de cada familia. Desde muy jóvenes se empezaba a trabajar en el campo, recoger sarmientos, esbornizar e incluso labrar la tierra con la yunta. Las chicas desde muy pequeñas también aprendían las labores de la casa con sus madres. Curioso lo de los chicos que llevaban el pantalon corto hasta la adolescencia.

El Servicio Militar obligatorio, suponía para las familias un quebradero de cabeza. Cuando se quintaba, la costumbre era que los mozos recorriesen las calles del pueblo pidiendo por las casas. Los vecinos les daban comida, bebida o algún dinero. También encendían una gran hoguera en la plaza del pueblo. Cenaban todos juntos y después iban a rondar por la noche, acompañados de tocadores y cantadores. La noche era de ellos. El protagonismo de los quintos duraba todo un año. En algunas celebraciones religiosas llevaban los pasos, las peanas, el pendón. etc.

Se podían ver pintadas por las paredes y muros del pueblo haciendo referencia a los quintos. Viva los quintos del… o Viva los quintos de este año. Y los del año que viene. Vivan sus Padres y sus Madres. Y las novias si las tienen.

Olvés es la única localidad que mantiene con cierto sabor tradicional de la fiesta de los quintos de San Blas. eran 5 o 6 días de fiesta. Venían mucha gente, forasteros, de los pueblos de alrededor.

Tradicional fiesta de los Quintos. Es el día 3 de febrero. Se suele celebrar un fin de semana próximo a esta fecha. A partir de hace unos años participan también las Quintas.

Antes de empezar la narración de las fiestas, sirvan estas líneas para reconocer el trabajo de todas aquellas personas, pasadas, presentes y futuras que han hecho posible, desde tiempos remotos que las fiestas de San Blas sigan celebrándose en nuestros días, y que, por supuesto, sigan durante muchísimos años más.

Cuentan los más mayores del lugar que sobre los años 40, un grupo de tocadores y rondadores daban alegría al pueblo, sobre todo los domingos y los días de fiesta, en los que se hacía baile en el salón, que también era bar, de Prudencio Clemente, el to zapatero. También se hacía en un salón que tenía el to Pepito en lo que es ahora la cochera de José, la replaceta del to mazo. Y también en el salón de Gaspar Roy, que también era bar.

Ronda y Mozos con los Rollos en las fiestas de San Blás en Olvés

Todos éstos tocadores eran los que se encargaban de la ronda en las fiestas de San Blas. A todos se les recuerda con cariño. Unos nos han dejado y otros están entre nosotros. Por citar algunos nombres de los muchos que han pasado por la ronda: el to Tomás Muñoz, Mames Villar, Rosindo Pérez, que por circunstancias de la vida era ciego, pero del que se decía que les hacía casi hablar a los instrumentos. Y era también el que mejor ponía en hora el reloj de la torre de nuestra Iglesia de la Asunción, el to Jesús Pérez, el to Faustino Sebastián, Laureano Morales, Fermín Clemente, Florencio Millán, Rosindo Pardos, José Juana, Pepe, Fabián…, en fin, un largo etcétera de grandes colaboradores de las fiestas.

San Blas

Me recuerdan, que la ronda empezaba al hacer de día por la casa de Serafín, ya que no había viviendas más allá, seguía por la calle Mesón hasta la plaza mayor, se subía por la calle mayor, plaza alta, calle del cerro, el cantón, el remolino, y por último la calle de la Iglesia hasta llegar a la Parroquia donde esperaba D. Juan José Molina, para dar comienzo la eucaristía.

Quisiera destacar la facilidad con las que algunas personas diseñan la jota indicada para pedir el rollo en cada una de las casas del pueblo. Me cuentan una pequeña anécdota de muchas que ocurren en las rondas. Adelántose el que llevaba la horca con los rollos a la casa de una mozuela por nombre Adela. El rollo que dio era muy pequeño. Enterose de ello Rosindo, el ciego, el cual en apenas diez metros que le quedaban para llegar a la citada casa, tuvo tiempo para componerle a la moza ésta jota:

Como los faros de un coche
tienes los ojos Adela
que cuando te asomas a la plaza
deslumbras la carretera

Acto seguido la mozuela bajó el rollo más grande que tenía en casa.
Eran tiempos en los que había pocos adelantos, pero tal vez más armonía que ahora. 
Por último quisiera tener un recuerdo muy especial y entrañable para la persona que tal vez me atrevería a decir que es quien más veces ha acompañado a la ronda para San Blas y que nos dejó no hace mucho, que no es otro que Fermín Clemente. Siempre que le hemos avisado nunca nos ha puesto ningún problema ni ningún inconveniente para estar con todos nosotros en estos días, hiciera calor, frío o el tiempo que hiciera. 

Desde muy joven siempre ha estado en contacto con la rondalla, bien en el pueblo o bien en los distintos grupos por los que ha pasado estando viviendo en Zaragoza. Nos ha dejado de legado la canción instrumental de San Blas y los acompañamientos musicales de la procesión. El día de San Blas lo quería y lo vivía intensamente.

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CANCIÓN A SAN BLAS DE OLVÉS

Instrumental

¡AH! SAN BLAS, TODOS LOS AÑOS ATRÁS

EN UNA LAGUNA, LO QUISIERON AHOGAR

YA SALE EL SANTO, LAS AGUAS SE APARTAN

ABRIENDO CAMINO, AL GLORIOSO SAN BLAS

SAN BLAS, SAN BLAS, GLORIOSO SAN BLAS

Instrumental

¡OH! SAN BLAS, TODOS LOS AÑOS ATRÁS

LOS QUINTOS DE ESTE AÑO, TE QUEREMOS HONRAR

YA SALE EL SANTO, LAS AGUAS SE APARTAN

ABRIENDO CAMINO, AL GLORIOSO SAN BLAS,

SAN BLAS SAN BLAS GLORIOSO SAN BLAS

Los quintos, protagonistas de la fiesta, estaban toda la noche despiertos. para aguantar bien. Cenaban en casa de alguno de ellos, una sartenada de tallos de longaniza, acompañada por un buen clarete, especialmente reservado para ese día. De madrugada salían a la calle para pedir por las casas los rollos y tortas a las mujeres, acompañados por la rondalla. Para colgarlos, iban provistos de dos horcas, que casi siempre resultaban insuficientes para recoger todos. Los rollos se colgaban y las tortas se pinchaban. En la procesión con la reliquia de San Blas, los quintos llevan las horcas con los roscones y las tortas, siempre acompañados por la rondalla. Después, de la ya tradicional y amena misa baturra, la adoración de la reliquia y la bendición de los roscones y tortas, invitaban a comerlos troceados a todo el pueblo. Por la tarde se organizaba baile en el salón o en alguna casa. El día siguiente era también fiesta, el Día de la Abuela. Se echaba algún vaso por las casas y se bailaba.

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Actualmente, se sigue celebrando todos los años, e incluso cuando no hay mozos y mozas que quinten. La mujeres preparan los rollos y tortas para la ronda, para sacar a su paso y para llevarlos a la iglesia para su bendición. A la misa también se llevaba gulgún tipo de otro alimanto para luego dárselo a los animales y que también quedaran protegidos de la garganta. Se sigue almorzado los huevos fritos junto al tallo de longaniza. Se sale a pedir los rollos con las horcas por todo el pueblo acompañados de la rondalla y se termina con la procesión, la misa, donde se venera al brazo de San Blás y en el pabellón municipal, la degustación de los rollos bendecidos para que San Blas nos cuide y nos proteja la garganta, remojados con un poco de moscatel.